Los internos considerados de alta peligrosidad que pertenecían recluidos en el penal federal del Altiplano, en Almoloya de Juárez, arribaron a territorio estadounidense como parte de un operativo de traslado ejecutado por el Gabinete de Seguridad, en coordinación con autoridades de ese país.
El traslado se realizó vía aérea, bajo un esquema de seguridad reforzada, con vuelos que despegaron desde instalaciones federales y aterrizaron en distintas ciudades de la Unión Americana, de acuerdo con el tribunal que los requiere.
De acuerdo con información oficial, la operación se llevó a cabo conforme a los mecanismos de cooperación bilateral vigentes y con base en solicitudes formales de autoridades estadounidenses, que reclamaban a los internos por procesos penales abiertos relacionados con delincuencia organizada, tráfico de drogas, lavado de dinero y otros delitos federales.
Uno de los elementos que llamó la atención durante el operativo fue el estado físico de varios de los trasladados.
Mientras que algunos son considerados de alta peligrosidad, en imágenes captadas durante el abordaje y el arribo a Estados Unidos se observa que algunos internos fueron movilizados con muletas y otros en sillas de ruedas, reflejo del deterioro físico acumulado tras años de reclusión en penales de alta seguridad.
"Las autoridades mantuvieron en todo momento los protocolos de custodia, con personal armado, esposas de seguridad y supervisión médica durante el traslado", dijo a REFORMA una fuente de la Fuerza Aérea.
Los vuelos fueron realizados en aviones oficiales, adaptados para el transporte de personas privadas de la libertad, con compartimentos separados, vigilancia permanente y coordinación directa entre fuerzas federales mexicanas y agencias estadounidenses.
Cada aeronave despegó con rutas y horarios previamente definidos para reducir riesgos, evitar filtraciones y garantizar la entrega directa de los internos a las autoridades receptoras, dijo la fuente.

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