Una veintena de académicos, especialistas y ex autoridades electorales coincidieron en que el Plan B de la reforma electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum mantiene su intención de perpetuar a Morena en el poder.
Convocados por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, los expertos criticaron la poca seriedad con la que la Mandataria federal presenta sus propuestas, pues, consideraron, confirma que no existe un análisis real ni un documento elaborado profesionalmente, y lo único que genera es incertidumbre.
Para el jurista Diego Valadés, igual que su Plan A, el Plan B de la Presidenta es un retroceso a 1910, aunque lo quiera pintar de democracia y una demanda del "pueblo".
"Se está usando la misma estrategia que utilizó en su momento Plutarco Elías Calles para fortalecer al naciente PNR y generar con eso el surgimiento de una hegemonía de partido. Uno de los propósitos del Plan B consiste en el deterioro de los partidos políticos.
"Hay una ofensiva retórica, sistemática, desde la máxima tribuna, que ya no es el Congreso, sino la mañanera, acosando a los partidos y acusando a los partidos. Sin partidos no hay democracia posible. Está mermando sus capacidades de operación, lo que se hace es limitar la opción real de la democracia", afirmó Valadés.
Por ejemplo, algunos de los especialistas coincidieron, que al decidirse todo desde la Presidencia y el partido en el poder, lo único que se impone en México son los cacicazgos.
"Las cosas que planteó parecen abiertamente inconstitucionales: uno, tratar de definir en una ley la integración de los ayuntamientos, cuando eso es evidente que le corresponde al ámbito de los estados, no a la Federación", afirmó Javier Martín Reyes, investigador del IIJ.
Advirtieron que tendría que realizar una reforma constitucional para cambiar la lógica de las consultas populares, pues el artículo 35 establece que no pueden someterse a esos ejercicios los temas electorales.
Y si la pretensión, indicaron, es llevar todos los temas a consultas, eso también es una forma de autoritarismo y retroceso democrático.
Mostraron su preocupación de que Sheinbaum traduzca "privilegios" con dinero, por lo que esa reducida visión es una simulación y en el fondo se busca acaparar todo el poder, reduciendo los espacios, terminando con la representación y destruyendo instituciones.

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