El presidente colombiano, Gustavo Petro, tendrá en Washington la que quizás sea la cita más importante de su mandato cuando acuda a la Casa Blanca para una reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, con el fin de pasar la página de un año tormentoso en la relación bilateral.
Colombia y Estados Unidos tienen una estrecha relación basada en la dinámica comercial y la cooperación en seguridad y lucha contra las drogas, pero desde que comenzó el segundo mandato de Trump, en enero de 2025, viven en crisis por las diferencias entre los dos mandatarios sobre temas como la política migratoria, la guerra contra el narcotráfico y la intervención de EE.UU. en Venezuela, entre otros asuntos.
Los desacuerdos llegaron al punto de que a mediados de septiembre pasado Washington sacó a Colombia de la lista de países que cumplen sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico, la llamada 'certificación'; días después le retiró el visado a Petro y el 24 de octubre el Departamento del Tesoro lo incluyó, junto a personas de su círculo, en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida como 'Lista Clinton'.
"Es una reunión clave, fundamental, determinante, no solo de mi vida personal, sino de la vida de la humanidad", dijo Petro el pasado martes en un discurso al referirse al encuentro de mañana con Trump, a quien espera hablar, "de tú a tú" y proponer una alianza energética con "energías limpias", un tema al cual no es muy sensible el mandatario anfitrión.
El encuentro de ambos, después de un año de críticas y comentarios ofensivos de parte y parte y cuando a Petro le quedan solo seis meses en el cargo, fue acordado en una llamada telefónica que tuvieron el pasado 7 de enero para rebajar la tensión en un momento en que todo parecía ir a peor.
A esa presión contribuyó la captura en Caracas tres días antes del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y las insinuaciones hechas semanas atrás por Trump de que el mandatario colombiano podría ser el "siguiente".

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