La protesta contra la reforma laboral de Javier Milei, que se debatió en el Senado, terminó en una batalla campal en Buenos Aires, con disparos de proyectiles de goma, chorros de agua y gases de la Policía y el lanzamiento de piedras por los manifestantes, en una jornada de alta tensión que se saldó con policías heridos y manifestantes detenidos.
La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, informó a primera hora de la tarde, a través de la red social X, de tres agentes de la Gendarmería y un policía heridos, así como de dos personas detenidas.
Pero EFE fue testigo de la detención de muchos más, al igual que otros medios de comunicación presentes en el lugar. Por ahora no se han actualizado las cifras oficiales.
Medios argentinos, además, hablan de hasta 14 heridos.
Lo que sí dijo Monteoliva es que los manifestantes pertenecían a "grupos de izquierda" que actuaron "de manera organizada, con violencia premeditada y armamento casero para agredir y generar caos".
"Las van a pagar", amenazó la ministra, mientras los gases rociaban los rostros de los manifestantes y las piedras volaban sobre las cabezas de los policías.
Tensión dentro y fuera del Congreso
En torno al mediodía, había comenzado una maratoniana sesión del Senado para debatir la polémica Ley de Modernización Laboral. En otras palabras, una reforma laboral que, de aprobarse, cambiará radicalmente las condiciones del trabajo en Argentina, uno de los países más sindicalizados de América y del mundo, con una larga historia de lucha obrera.
Los manifestantes, convocados por los sindicatos, entre ellos la mayor central obrera de Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT), comenzaron a llegar a la Plaza del Congreso en torno a las 15:00 hora local (18:00 GMT).

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