En momentos en que el conflicto entre Estados Unidos e Irán pone en evidencia la vulnerabilidad de la economía mundial en materia de abasto de petróleo, representantes de más 50 países, incluido México, se reúnen en Santa Marta, Colombia, en la Primera Conferencia Internacional para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles.
Auspiciado por los gobiernos de Colombia y Países Bajos, el encuentro, del 24 al 29 de abril, busca relanzar el esfuerzo frustrado en la más reciente Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada a fines de 2025 en Belén, Brasil, para avanzar hacia la gradual eliminación del uso de combustibles fósiles.
El tema es particularmente relevante para México, señala Itzel Morales, Branch Manager de The Climate Reality Project América Latina, en una coyuntura en la que el Gobierno federal ha abierto la puerta a la posibilidad de explotar yacimientos no convencionales de gas mediante fractura hidráulica (fracking).
"Esto está ocurriendo en un momento en el que nos estamos preguntando qué soberanía energética podemos tener queriendo implementar el fracking, que sabemos que requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua por pozo, cuando somos un país que tiene estrés hídrico y que los residuos que se generan causan efectos irreversibles en el subsuelo", indica en entrevista.
"Esto no es soberanía. Es crear una nueva dependencia".
El país, subraya, cuenta con recursos naturales abundantes para generar electricidad a partir de fuentes renovables y reducir su vulnerabilidad frente a tensiones geopolíticas como las que han disparado ahora los precios del crudo.
"Esperamos que México pueda ser contundente no solo en el discurso que lleva a Santa Marta, sino en lo que estemos ejecutando a nivel país, en nuestra política energética en los siguientes años", apunta.
Destaca que en la conferencia participa un grupo de países que representa una parte significativa de la producción y del consumo global de energía y que su formato, menos rígido que el de las reuniones del sistema de la ONU y sin la presión de las grandes corporaciones petroleras, permite esperar un avance en la construcción de consensos para dejar atrás los combustibles fósiles.
"La esperanza que tenemos es que si este grupo logra consensuar principios básicos y pasos concretos, que es lo que más nos urge para contar con una hoja de ruta, se puede generar una masa crítica que permita que se impulse ya un tratado internacional sobre combustibles fósiles", indica.

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