México enfrenta restricciones cada vez más estrictas para el crecimiento y el margen de maniobra fiscal, advirtió UBS.
El País, indicó, ha logrado avances en la consolidación fiscal tras el aumento del déficit registrado en 2024: el déficit global se redujo del 5.7 por ciento del Producto Interno Bruto ese año, al 4.8 por ciento en 2025, sobre todo por la disminución del gasto de capital.
Ahora, el Gobierno se propone reducir aún más el déficit hasta 4.1 por ciento en 2026, pero lograr el objetivo resulta cada vez más difícil, alertó UBS.
"La salud macroeconómica de México se mantiene, en líneas generales, estable, respaldada por una política monetaria prudente, un tipo de cambio flexible y unas cuentas externas sólidas. Sin embargo, esta estabilidad viene acompañada, cada vez más, de un crecimiento estructuralmente débil y de graves restricciones fiscales", dijo en un reporte del 6 de mayo de 2026.
El banco reconoce que las bajas perspectivas de crecimiento limita el objetivo, ya que reduce la capacidad de generar ingresos sin cambios en las políticas.
UBS dimensionó que en el lado del gasto las rigideces son más pronunciadas porque el gasto obligatorio, especialmente en pensiones y programas sociales, sigue aumentando y algunas transferencias están ahora consagradas en la Constitución, lo que reduce más la flexibilidad.
El subejercicio del gasto público favoreció el balance del primer trimestre de 2026, reportó el 7 de mayo el Monitor de Finanzas Públicas de BBVA México.
Esto ocurrió porque las erogaciones de la administración pública centralizada y Pemex y CFE estuvieron 136 mil millones y 47 mil millones por debajo del programa, cada una, explicó Arnulfo Rodríguez, economista de BBVA México.

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