La producción de maíz en México registrará una contracción en el ciclo agrícola actual, lo que proyecta una disminución del 23% en los inventarios del grano para el cierre de la temporada, de acuerdo con estimaciones del sector agropecuario y comercializador.
La caída en el volumen de existencias se atribuye principalmente a los efectos climáticos adversos, destacando la falta de lluvias regulares y la persistencia de condiciones de sequía en las principales regiones productoras del país durante las etapas críticas de desarrollo del cultivo. Esta situación ha limitado los rendimientos por hectárea y ha reducido la superficie cosechada de manera óptima.
Ante este panorama, especialistas del sector advierten que la reducción de las reservas nacionales elevará la dependencia de las importaciones para cubrir la demanda del mercado interno, tanto para el consumo humano como para el sector pecuario. Asimismo, se prevé una presión al alza en los costos de adquisición de la materia prima, lo que podría reflejarse en los precios finales de los productos derivados de la cadena maíz-tortilla.
Por su parte, organismos de productores e intermediarios financieros del campo han enfatizado la necesidad de implementar estrategias de mitigación, tales como la optimización de los sistemas de riego, el financiamiento oportuno y el uso de semillas con mayor tolerancia al estrés hídrico, con el fin de contrarrestar el impacto de la variabilidad climática en los ciclos venideros.

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