Alrededor de 80 por ciento de las Pymes constructoras en México no son candidatas a un crédito bancario tradicional, por lo que recurren principalmente a esquemas informales de financiamiento con sus proveedores, situación que puede generar problemas de liquidez y poner en riesgo el avance de las obras, señalaron expertos.
Sergio Angelini, CEO de Mango, una startup regiomontana que trabaja en la creación de un buró de crédito especializado en el sector, explicó que pequeñas constructoras, particularmente en Nuevo León, dependen de que sus proveedores les permitan adquirir materiales y pagar después, bajo relaciones de confianza.
Aunque este mecanismo permite mantener el suministro de materiales, puede generar problemas cuando llega el momento de cubrir gastos como la nómina. Las constructoras dependen de los pagos de sus clientes conforme avanza la obra, pero estos recursos pueden retrasarse si un proyecto enfrenta imprevistos climáticos o si los pagos fueron pactados para fechas posteriores.
Ante la falta de flujo, una empresa puede no contar con recursos para cubrir una nómina y poner en riesgo el avance de la construcción. Angelini señaló que, si sólo 20 por ciento de las empresas tiene acceso al crédito bancario tradicional, el resto recurre a operaciones "fiadas", préstamos basados en la confianza y acuerdos de pago entre proveedores y constructores.
El ejecutivo destacó que las necesidades de financiamiento abarcan toda la cadena de suministro, desde trabajadores que requieren recursos para adquirir materiales hasta grandes desarrolladores, mientras que factores como fenómenos climatológicos y conflictos internacionales pueden alterar los tiempos y costos de los proyectos.
Para atender esta problemática, Mango desarrolló un sistema de inteligencia de datos e infraestructura financiera que busca medir el comportamiento crediticio formal e informal de las empresas del sector en todo el País y dar mayor formalidad a las relaciones entre distribuidoras y constructoras.
La empresa obtiene ingresos mediante una comisión que paga el distribuidor por cada venta a crédito realizada al constructor. Desde su fundación en 2022 y tras una ronda de financiamiento realizada el mes pasado, Mango acumula 6 millones de dólares de capital levantado, destinado al desarrollo de su plataforma tecnológica.

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