Una propuesta impulsada desde el Gobierno federal contempla establecer un cobro de hasta 2 por ciento sobre determinados dispositivos electrónicos vendidos en México, entre ellos teléfonos celulares, computadoras, tabletas, pantallas y consolas de videojuegos, como mecanismo de compensación por la posibilidad de realizar copias privadas de obras protegidas por derechos de autor.
La medida, que ha comenzado a ser denominada por sus críticos como “moche digital”, forma parte de un anteproyecto relacionado con la remuneración compensatoria por copia privada y es promovida por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor).
Hasta el momento, se trata de una propuesta y el cobro no se encuentra vigente.
¿Por qué quieren cobrar hasta 2%?
El planteamiento parte de que dispositivos como celulares, laptops y tabletas permiten almacenar, reproducir o realizar copias de música, películas, libros, fotografías y otras obras protegidas por derechos de autor.
La propuesta establecería una remuneración compensatoria de hasta 2 por ciento sobre el precio de determinados equipos tecnológicos, cuyos recursos estarían relacionados con la protección y compensación de los titulares de derechos de autor.
Una de las principales controversias radica en que el cobro se realizaría independientemente del uso que finalmente dé el consumidor al dispositivo.
Es decir, una persona que compre una computadora exclusivamente para trabajar, estudiar o realizar actividades que no impliquen copiar obras protegidas también podría terminar absorbiendo el costo asociado con esta compensación.
Fabricantes e importadores realizarían el pago
En principio, el esquema estaría dirigido a fabricantes o importadores y se aplicaría al momento de importar los dispositivos o durante su primera venta en territorio nacional.
Sin embargo, especialistas y opositores a la propuesta advierten que las empresas podrían trasladar ese gasto adicional al consumidor mediante un incremento en los precios.
De concretarse un traslado completo de un cobro del 2 por ciento, por ejemplo, un dispositivo con precio de 20 mil pesos podría incorporar hasta 400 pesos adicionales relacionados con este concepto, antes de considerar otros factores que intervienen en la determinación del precio final.
Advierten posible encarecimiento de la tecnología
Las críticas también se concentran en el impacto que una medida de este tipo podría tener sobre el acceso a herramientas tecnológicas que actualmente son fundamentales para actividades educativas y laborales.
Computadoras, teléfonos inteligentes y tabletas han dejado de ser productos destinados únicamente al entretenimiento y son utilizados diariamente por estudiantes, trabajadores, profesionistas y empresas.
Los detractores cuestionan además que la compensación se determine anticipadamente a partir de la capacidad de los aparatos para almacenar o reproducir contenidos, sin establecer si cada comprador efectivamente realizará copias privadas de obras protegidas.
La propuesta todavía no está vigente
Pese a la polémica generada, el planteamiento se encuentra todavía en etapa de propuesta, por lo que México no aplica actualmente este cobro del 2 por ciento a los dispositivos electrónicos bajo este esquema.
El debate se centra ahora en encontrar un equilibrio entre la remuneración de autores y titulares de derechos y el posible impacto económico que una compensación de este tipo tendría para fabricantes, importadores y, eventualmente, millones de consumidores mexicanos.

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