Mientras el campo mexicano agoniza por falta de apoyos federales enfocados en liquidez y productividad, el Gobierno de Donald Trump apoyará con 78 mil millones de dólares a sus agricultores, lo que se traduciría en una asimetría aún mayor entre ambos países en el cultivo de granos, señalaron expertos.
De ese monto, 12 mil millones de dólares pertenecen a un nuevo programa dirigido a agricultores afectados por disrupciones del mercado, que anunció el Departamento de Agricultura de EU (USDA, por sus siglas en inglés).
Los 66 mil millones de dólares restantes provendrían de un aumento contemplado en el "One Big Beautiful Bill" (OBBB) a distintos programas, como el de "Cobertura de Pérdida de Precios" y el de "Cobertura de Riesgo Agrícola", que protegen las ganancias de los productores cuando caen los precios del mercado o los ingresos totales.
El primer apoyo, del "Programa de Asistencia Puente para Agricultores", sería entregado en pagos únicos a los campesinos estadounidenses a más tardar el 28 de febrero, mientras que las alzas a subsidios regulares asociadas a la reforma fiscal de Trump llegarían hasta octubre.
Con ello, por ejemplo, los productores de maíz gozarían de 44.36 dólares por acre del primer apoyo, según informó el miércoles el USDA, más un aumento en los demás subsidios de alrededor de 22.52 dólares por acre, como parte del OBBB, de acuerdo con cálculos del especialista en agronegocios Paul Neiffer.
Al igual que México, EU se enfrentó en el 2025 a una crisis de rentabilidad agrícola, que perjudicó especialmente al maíz, sorgo y trigo, al conjuntarse un aumento en los costos de producción con el desplome de los precios del mercado por las cosechas internacionales superavitarias, explicó Juan Carlos Anaya, director de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
La diferencia en la estrategia entre ambas naciones, agregó Anaya, radica en que los apoyos de EU tienen por objetivo ser un puente financiero frente a las adversidades estructurales y México, en cambio, sólo se subsidia con fines asistencialistas y electorales, excluyendo a los productores medianos y grandes.
"EU demuestra que el apoyo al campo no es un asunto político, sino una prioridad de política pública orientada a la seguridad alimentaria, la estabilidad rural y la continuidad productiva.
"El Gobierno de EU actúa de manera decidida para proteger a todos sus productores de granos básicos ante pérdidas de rentabilidad, alza de costos y condiciones adversas en los mercados globales".
La desigualdad entre ambos países ha gestado entre los agricultores un sentimiento a favor de excluir los granos básicos del T-MEC, aun cuando tal medida encarecería varios alimentos, como las proteínas animales y la tortilla, coinciden GCMA y el Consejo Nacional Agropecuario.

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