El patio de la vieja sede del Senado acogió esta tarde la ceremonia de develación del retrato oficial del que es recordado por muchos uno de los más polémicos presidentes, Gerardo Fernández Noroña.
Ataviado con camisa rosa, corbata guinda y abrigo negro, el legislador reunió a un puñado de invitados y familiares.
Su "amigo" el tabasqueño Adán Augusto López Hernández no llegó a la deslucida ceremonia que fue presidida por Laura Itzel Castillo. En la tarima acompañaron al senador la yucateca Verónica Camino y la mexiquense Mariela Gutiérrez.
El óleo --en el que aparece mirando hacia arriba y levantando el puño ataviado con una guayabera blanca-- fue develado por la senadora Laura Itzel Castillo.
El retrato de la artista Aurora Argüello Gutiérrez se colocó más tarde en la galería que guarda los de otros expresidentes, una "bola de malvivientes", en palabras del propio homenajeado.
" Nunca soñé con ser senador, y luego presidente", contó el senador, recién desempacado de su viaje de tres semanas por Italia.
"Siendo un hijo del pueblo tuve el honor de presidir el Senado", dijo, para rematar su breve mensaje con una velada advertencia a los Estados Unidos: "No aceptamos ninguna injerencia de ninguna potencia por poderosa que sea..."

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