Para el Presidente Donald Trump, la estrategia de negociación basada en la imposición de aranceles podría llegar a su fin a partir de una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos.
En entrevista, Luis Pérez de Acha, abogado especialista en derecho fiscal, administrativo y constitucional, explicó que una eventual resolución del máximo tribunal representaría un parteaguas para la política comercial de Trump, ya que una declaratoria de inconstitucionalidad obligaría a definir si los aranceles cobrados deben ser devueltos a los importadores -con un impacto relevante en las finanzas públicas- o si la resolución aplicaría únicamente hacia adelante, lo que implicaría un costo político significativo.
"Si tumban los aranceles, el Gobierno de Estados Unidos tendría que devolver a los importadores varios billones de dólares. Así de simple, porque se trataría de una decisión de la Corte Suprema, pero también así de radical, porque marcaría el punto final de esa estrategia del Presidente Trump", apuntó el socio del despacho Pérez de Acha e Ibarra de Rueda.
Actualmente, la Corte analiza la legalidad del uso de aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA), dado que, si bien Trump ha justificado su aplicación por razones de seguridad nacional, también ha destacado su utilidad recaudatoria.
"En Estados Unidos se considera que los aranceles son impuestos, y los impuestos solo pueden ser establecidos por el Congreso. La ley de poderes especiales no otorga esa facultad al Presidente. Si la medida es recaudatoria y no estrictamente de seguridad nacional, entonces el Congreso es el único órgano facultado para imponerla. Ese es el fondo del asunto que resolverá la Corte", explicó.
Se prevé que la resolución se dé a conocer antes de que finalice el mes.
Para el experto, el fallo en contra de los aranceles, permitiría a México tener una posición más favorable en la próxima revisión del T-MEC.
"Yo creo que la posición de México, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Relaciones Exteriores y de Economía, mejoraría sustancialmente.
"Es decir, su margen de maniobra en las negociaciones aumentaría, crecería en automático, lo cual sería un signo positivo de cara a la negociación de un nuevo tratado o bien de la revisión y renegociación del T-MEC", dijo Pérez de Acha.
La decisión de la Corte Suprema podría tener implicaciones que trascienden la política comercial interna de Estados Unidos.
Una resolución adversa para el Ejecutivo limitaría el uso discrecional de aranceles como herramienta de presión geopolítica y de negociación comercial, lo que modificaría el balance de poderes entre el Congreso y la Presidencia en materia fiscal y comercial.

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