Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 no solo han sido escenario de hazañas deportivas, también se han visto envueltos en una inesperada polémica: la calidad de las medallas. Diversos atletas denunciaron que los galardones presentan fallas estructurales y desperfectos apenas minutos después de recibirlos, obligando al comité organizador a iniciar una investigación formal.
Lo que debía ser el símbolo máximo del esfuerzo y la gloria olímpica terminó convertido en motivo de preocupación. Competidores de distintas disciplinas reportaron desprendimientos en la cinta de soporte y daños visibles en la estructura metálica, generando críticas hacia la organización de esta edición invernal.
Uno de los casos más mediáticos fue el de la esquiadora estadounidense Breezy Johnson, quien tras ganar el descenso femenino mostró ante la prensa el deterioro de su medalla. Con tono irónico, lanzó una advertencia: “no salten con las medallas si la tienen colgada”. Días después confirmó que recibió una nueva pieza, aunque aún pendiente de grabado oficial.
A las quejas se sumaron la snowboarder italiana Lucia Dalmasso, la patinadora artística estadounidense Alysa Liu y el biatleta alemán Justus Strelow, quienes experimentaron incidentes similares al celebrar con sus preseas. Los reportes apuntan principalmente a un fallo en el mecanismo de sujeción y posible debilidad en el ensamblaje.
El comité responde
Ante la presión mediática, el comité organizador de Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 reconoció públicamente la situación. Andrea Francisi, director de operaciones, confirmó que ya se revisan imágenes y reportes técnicos para determinar si el problema radica en los materiales o en el proceso de fabricación.
El objetivo, señalaron, es garantizar que las medallas restantes cumplan con los estándares de calidad y evitar que el incidente opaque el desarrollo de la justa.
Un antecedente reciente
El caso revive recuerdos de lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando más de 100 medallas de bronce presentaron oxidación prematura y debieron ser reemplazadas por la Casa de la Moneda de París. La comparación inevitable pone bajo lupa los procesos de manufactura y control de calidad en eventos de talla mundial.
En Milano-Cortina, el reto ahora es doble: preservar la imagen del evento y asegurar que el objeto que simboliza años de sacrificio y excelencia deportiva esté a la altura de la historia olímpica.

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