El costo de generar empleo formal en México se ha convertido en un factor que incentiva la informalidad, ante la creciente carga de cuotas, impuestos y prestaciones obligatorias que deben cubrir los empleadores, de acuerdo con especialistas consultados.
Un ejercicio de Grupo REFORMA revela que para que un trabajador reciba un salario neto mensual de 20 mil pesos, el patrón debe desembolsar al menos 29 mil 771.39 pesos, es decir, 49 por ciento más que el ingreso que percibe el colaborador. De ese total, 9 mil 771.39 pesos corresponden a aportaciones patronales de seguridad social e impuestos, mientras que los 20 mil pesos restantes son el sueldo neto.
El cálculo considera a un empleado de nuevo ingreso en funciones administrativas, con prestaciones mínimas de ley: 12 días de vacaciones, 25 por ciento de prima vacacional y 15 días de aguinaldo. Para alcanzar el ingreso neto señalado, el salario bruto asciende a 23 mil 860.35 pesos mensuales, tras retener al empleado ISR y cuotas obreras del IMSS.
Sobre ese salario nominal, el empleador debe cubrir diversas obligaciones: mil 968.34 pesos por cuotas patronales al IMSS; 4 mil 622.42 pesos por cesantía, vejez y retiro; 2 mil 429.53 pesos al Infonavit, y 751.10 pesos de Impuesto Sobre Nómina (ISN) en Jalisco. En conjunto, estas cargas representan un 49 por ciento adicional al salario neto.
En los últimos años, factores como la ampliación de vacaciones, ajustes en las cuotas de retiro y los incrementos al salario mínimo han elevado el costo de mantener empleos formales, reduciendo los márgenes de las empresas.

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