La emoción del Mundial 2026 ha impulsado el interés por las apuestas deportivas, pero especialistas en finanzas personales advierten que participar sin límites puede convertirse en un problema económico que se extienda mucho más allá de la competencia. La recomendación principal es que si decides apostar, no destines más del 3% de tus ingresos y evita utilizar créditos, préstamos o dinero destinado al ahorro.
Con millones de aficionados siguiendo los partidos, las apuestas pueden parecer una forma de añadir emoción a cada encuentro. Sin embargo, expertos coinciden en que una mala administración del dinero puede generar pérdidas difíciles de recuperar y afectar la estabilidad financiera de las familias.
De acuerdo con especialistas en finanzas personales consultados por Expansión, una cantidad considerada razonable para este tipo de entretenimiento es hasta el 3% de los ingresos mensuales.
Nadia Jiménez, coach especializada en finanzas personales, señala que ese porcentaje puede representar un límite saludable para quienes decidan participar en apuestas relacionadas con el Mundial.
Por su parte, Adolfo Ruiz, responsable de comunicación y relaciones públicas de Grupo Financiero Bx+, explica que ese porcentaje surge de tomar una pequeña parte del presupuesto destinado al entretenimiento.
Dependerá de qué tanto estás dispuesto a perder”, añadió el especialista al recordar que en una apuesta existen factores que muchas personas no consideran, como los momios y las probabilidades reales de éxito.
Uno de los principales consejos de los especialistas es establecer desde el inicio cuánto dinero se está dispuesto a perder y cuánto se espera ganar antes de retirarse.
La recomendación busca evitar que la emoción de los partidos lleve a seguir apostando para recuperar pérdidas, una conducta que puede derivar en problemas financieros más graves.
Además, coinciden en que las apuestas deben formar parte del presupuesto de entretenimiento y nunca involucrar recursos destinados a gastos básicos, emergencias, inversiones o ahorro.
El debate existe, pero los expertos consultados coinciden en que se trata de una actividad de alto riesgo.
Mientras algunas personas utilizan modelos estadísticos y análisis especializados para intentar obtener ganancias constantes, la mayoría de los apostadores participa bajo escenarios donde las probabilidades suelen jugar en su contra.
Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera en Banamex, explica que para considerar una actividad como inversión debe existir generación de valor económico a largo plazo, algo que no necesariamente ocurre en las apuestas deportivas.

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