La negación al acceso al País por parte por parte de la Cofepris a nuevas semillas extranjeras mejoradas biotecnológicamente, golpeó al cultivo del algodón, pues su siembra del 2025-2026 fue casi la mitad de la del 2024-2025, y su producción resultará en un 39% menos.
Más allá del riesgo de incumplimiento al T-MEC que representan los atrasos masivos a la autorización de semillas certificadas importadas, en el caso del algodón mexicano, la industria quedó prácticamente perdida, consideró Humberto Jasso, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).
Durante un panel organizado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), el especialista señaló que la obstrucción administrativa a la biotecnología desarrollada en el extranjero supone una grave desventaja competitiva en los mercados interno y externo.
Advirtió que la parálisis burocrática federal con las semillas certificadas -similar al intento fallido de prohibición legal a la importación de maíz transgénico en el 2023- es perpetrada por "enemigos de la agricultura" con ideologías opuestas a la ciencia y al "capitalismo agroindustrial", y genera fricciones innecesarias con el país vecino.
De acuerdo con proyecciones del Departamento de Agricultura de EU, la producción de algodón de México caerá 39% anual, a 651 mil pacas (unas 146.5 mil toneladas), en el presente ciclo comercial, que va de agosto del 2025 a julio del 2026, a consecuencia de que los productores únicamente tienen acceso a semillas obsoletas que rinden menos que las restringidas.
Esta crisis, agregó Jasso, no se limita al algodón, pues también impide la posibilidad de cultivar otros productos altamente competitivos, como la soya biotecnológica, cuyas semillas tampoco han recibido permisos de importación.
"Enfrentamos una desventaja cuando no podemos plantar semillas mejoradas y no podemos usar biotecnología. No podemos competir así", dijo el experto del CNA.

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