El tiempo es dinero, bien dijo alguna vez Benjamin Franklin, padre fundador de Estados Unidos, frase que en México hoy tiene otra connotación y ahora se complementa con “la deuda se paga con tiempo”.
Esto es porque el esquema “Compra ahora y paga después” (o buy now pay later, BNPL) crece a un ritmo acelerado desde la pandemia en el país; la consultora Research And Markets estima que anualmente se incrementa 33.5 por ciento, alcanzando al cierre de 2025 un valor de 6 mil 90 millones de dólares en el país.
Y estima que esta tendencia alcista continúe, con un crecimiento proyectado en valor de mercado de 24.9 por ciento anual entre 2025 y 2030, año en el que se espera que el mercado alcance un valor cercano a 18 mil 510 millones de dólares.
Detrás de este auge hay un cambio profundo: los mexicanos enfrentan cada vez más sus gastos cotidianos con préstamos. Lo que antes se utilizaba principalmente para adquirir electrodomésticos, electrónicos o bienes duraderos, ahora se extiende a categorías como alimentos, entretenimiento, servicios e incluso pagos recurrentes, en un contexto donde la inflación y la presión sobre el ingreso disponible llevan a más familias a diferir sus compras en parcialidades.
La consultora Mathesys Lab indica que el año pasado alrededor de 7 por ciento de las compras online o en tiendas especializadas se hicieron bajo esquema de BNPL; sin embargo, para este año proyecta que los mexicanos lo dupliquen y lleguen a 15 por ciento, mientras que el pago en efectivo baje de 66 a 50 por ciento.

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