La trasnacional energética y de agua Cox informó que sus ingresos, EBITDA y utilidad neta se dispararon en el primer semestre, debido a los activos que adquirió a Iberdrola en México.
Sin embargo, el apalancamiento que utilizó para comprar esos activos ha dejado a la compañía con un nivel de deuda elevado.
Cox reportó ingresos por mil 243 millones de euros, un crecimiento 2.5 veces mayor que en el mismo periodo del año anterior, así como una utilidad antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA) de 245 millones de euros, un incremento anual tres veces superior.
Además, el margen de EBITDA mejoró hasta 20 por ciento frente a 16 por ciento registrado un año antes.
El resultado neto ajustado se situó en 66 millones de euros, 5.3 veces superior al registrado en el mismo periodo del año anterior.
Cox Asset Mexico, como se llama en México, alcanzó un flujo de caja operativo ajustado de 129 millones de euros, más que triplicando la cifra del primer semestre de 2025.
"Los primeros resultados tras la integración de México confirman la solidez de nuestra tesis de inversión y muestran la nueva era que hemos iniciado en Cox. Hoy tenemos una nueva dimensión: somos una compañía de mayor escala, con una base de activos más sólida, una mayor recurrencia de ingresos y una capacidad de generación de caja significativamente reforzada.
"México no solo refuerza nuestro liderazgo en agua y energía, sino que acelera nuestra transformación hacia un modelo más resiliente, predecible y con mayor creación de valor para nuestros accionistas", informó Enrique Riquelme, Presidente Ejecutivo de Cox.
En el primer semestre de 2026, la compañía mexicana registró ingresos de 870 millones de dólares, 24 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, y un EBITDA ajustado de 302 millones de dólares, 7 por ciento superior, mientras que la energía comercializada alcanzó los 10.2 teravatios hora, un incremento de 8 por ciento.
La adquisición ha reforzado significativamente la posición competitiva de Cox en uno de sus mercados prioritarios y ha incrementado el peso de los ingresos contratados y recurrentes dentro del Grupo, aportando mayor estabilidad operativa, visibilidad financiera y capacidad de generación de caja, convirtiéndose además en uno de los principales operadores privados integrados de infraestructuras de energía y agua en México.
No obstante, Cox debió colocar bonos por 2 mil millones de dólares y préstamos por 733 millones más, con el fin de refinanciar un crédito puente de corto a largo plazo.
Con ello, la deuda de la compañía tiene una vida media de 6.5 años.
La deuda financiera neta de Cox ascendía a unos 3 mil 300 millones de euros, equivalente a una ratio de Deuda Financiera Neta/EBITDA de 4.9x.
Es decir, la compañía tendría que dedicar el monto total de su EBITDA por 4.9 años para liquidar su deuda.
"La compañía espera avanzar en su proceso de desapalancamiento apoyándose en la fuerte generación de caja de sus activos, la optimización y rotación selectiva de cartera y una política de inversión disciplinada, además de otras vías que la compañía está estudiando que permitirán reducir el apalancamiento", informó la empresa

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