Representantes de colectivos de familias de víctimas reprocharon al Estado mexicano que no se atienda de manera eficiente la crisis de desapariciones ni los asesinatos de buscadores, sobre todo de mujeres: “si no nos mata el crimen organizado, nos mata la depresión y las enfermedades”, expuso Bibiana Mendoza, del colectivo Hasta Encontrarte.
En el auditorio del Museo Memoria y Tolerancia, donde los familiares colocaron mantas con las imágenes de sus seres queridos ausentes, Mendoza lamentó que no haya diálogo directo con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Mesas de trabajo improvisadas
Criticó que se realicen mesas de trabajo “improvisadas” con las autoridades de gobierno y que no todos los colectivos fueran escuchados para las reformas a la Ley General en Materia de Desaparición aprobadas el año pasado.
Recriminó que, tras la revisión que realizó el gobierno federal al Registro Nacional de Personas Desaparecidas –la cual arrojó 46 mil 742 casos sin datos suficientes para la búsqueda–, no se tenga claridad sobre qué pasará con estos casos.
Tras escuchar el informe de la CIDH, que advirtió que México enfrenta “una grave crisis” de desaparición y de identificación humana de cuerpos bajo custodia del Estado, otros colectivos cuestionaron a la Comisión Interamericana sobre cómo monitoreará que se cumplan sus 40 recomendaciones. “Sobre todo porque, una vez que ya tengan una idea de cómo trabajarlo, hay que empezar el diálogo con las víctimas y ver cómo podemos bajarlo a los estados”, declaró Grace Fernández, quien busca a su hermano Dan Jeremeel, desaparecido en Torreón, Coahuila, en 2008.
Valentina Peralta, de la Red de Eslabones por los Derechos Humanos, señaló la falta de actuación de los gobiernos estatales: “¿Dónde están para que respondan?”
Los familiares de víctimas lanzaron consignas durante la presentación del informe, entre ellas: “¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

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